Aulas para la Paz es el compromiso de la Fundación con las escuelas rurales de Pijao como pilares de esperanza en un territorio que ha sabido sobreponerse al conflicto y a los desastres naturales.
Comenzó en 2019 con las primeras donaciones a las escuelas veredales La Palmera y El Espartillal: techos nuevos, dotación escolar, un refrigerador, un panel solar. Durante la pandemia siguió con teléfonos para las clases remotas, mascarillas, semillas y herramientas. Hoy continúa allí donde la infraestructura y la dotación hacen falta para que aprender sea posible.
El programa también cuida lo que el aula guarda por dentro: camas, cobijas y mobiliario para las sedes que funcionan como internado rural, porque descansar bien también es parte de aprender. Y se articula con el programa de Yoga y Bienestar, que atiende la otra mitad de la paz: la que se practica con el cuerpo.
El impacto de este trabajo se cuenta en agregado y con la voz de los adultos de la comunidad educativa — así protegemos la identidad de los niños y niñas que son su razón de ser.



