El primer viaje al páramo de Chilí
Educación ambiental en el ecosistema que nos da nombre — el hito de Nexo Futuro que llevó a los jóvenes de Pijao a conocer el origen de su agua.
Muchos de los jóvenes de Pijao viven toda su vida a unas horas del páramo sin haberlo pisado nunca. Conocen el agua que baja — la de la quebrada, la del acueducto veredal — pero no el lugar silencioso donde nace.
Por eso el primer viaje de educación ambiental al páramo de Chilí, organizado por el programa Nexo Futuro, fue mucho más que una excursión: fue un encuentro con el origen.
A casi cuatro mil metros, entre la niebla, los estudiantes caminaron por primera vez entre frailejones — las plantas que dan nombre a nuestra Fundación. Vieron con sus propios ojos lo que hasta entonces era un dibujo en una cartilla: las hojas lanudas capturando la humedad de la niebla, el suelo esponjoso que guarda el agua, el silencio de un ecosistema que trabaja despacio desde hace miles de años.
Allí arriba, la conservación deja de ser una lección y se vuelve una experiencia propia. Es difícil no cuidar lo que ya se conoce; es casi imposible no querer lo que a uno lo ha dejado sin aliento.
Los talleres de conservación que siguieron al viaje se sembraron en tierra abonada. Y para nosotros quedó confirmada una convicción: la mejor aula de educación ambiental del Quindío no tiene paredes — tiene frailejones.