Lo que enseña la escucha: Esteban, de Pijao a Medicina
Un estudiante de Medicina formado en el Nodo dedica sus horas libres a los abuelos de Pijao. Su lección va más allá de la clínica.
Esteban Rengifo Cuervo tiene 22 años, creció en Pijao en una familia de recursos limitados, y desde el bachillerato tuvo clara su vocación: la medicina. Hoy cursa el 11° semestre de Medicina en la Universidad del Quindío, con el Nodo Pijao como la plataforma que le permitió salir a estudiar sin que la economía familiar fuera el obstáculo definitivo.
Hasta ahí, la suya sería una buena historia de becas. Lo que la vuelve una lección de educación es lo que hace con lo aprendido: Esteban es voluntario del programa de Adulto Mayor, donde acompaña a los abuelos de Pijao — visitas, chequeos preventivos, ayuda con los trámites de salud que a una persona mayor y sola se le vuelven un muro, y sobre todo, compañía.
De ese trabajo viene la frase que mejor resume el alma del programa:
“La soledad suele ser la madre de su sufrimiento. Necesitan que alguien los escuche, aunque sea por un momento.” — Esteban Rengifo Cuervo
Y esta otra, que debería enseñarse en las facultades:
“Mi misión no se centra solo en las condiciones clínicas, sino en aportar desde otras áreas — administrativa, conductual, emocional — buscando impactar tantos aspectos de sus vidas como sea posible.”
La educación que defendemos forma profesionales, sí — pero sobre todo forma personas que vuelven. Un futuro médico que aprendió en carne propia lo que es recibir apoyo, y que antes de graduarse ya está devolviéndolo en su propio pueblo, es la mejor descripción de lo que el Nodo intenta sembrar.
Esteban sueña con que el programa crezca hasta tener un equipo completo al servicio de los mayores de Pijao. Nosotros soñamos con que cada generación del Nodo produzca, al menos, un Esteban.