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Bonplandia: el laboratorio del páramo

Cómo un vivero de Pijao se convirtió en un laboratorio científico gratuito donde 318 niños y niñas hacen botánica de verdad.

El 14 de agosto de 2024, en el Vivero El Patio de Pijao, se inauguró algo que no existía en ningún municipio vecino: un laboratorio científico y botánico gratuito para los niños y niñas de las escuelas rurales.

Lo bautizamos Bonplandia, en honor a Aimé Bonpland, el botánico que recorrió América junto a Humboldt describiendo plantas que la ciencia europea no conocía. Nos gusta pensar que esa curiosidad — la de mirar una hoja como si fuera la primera vez — es exactamente lo que el laboratorio quiere despertar.

Hoy lo atienden cuatro biólogos egresados de la Universidad del Quindío, y por sus mesas de trabajo pasan 318 niños y niñas de 14 sedes educativas: las 12 de la I.E. La Mariela y las 2 del Instituto Pijao. Desde 2025 hay además un piloto académico con la I.E. María Auxiliadora.

Su filosofía cabe en una frase: “El conocimiento nace de la observación paciente, del asombro ante la vida y del deseo de entender la naturaleza tal como se expresa en cada hoja, en cada raíz.”

Y ya hay frutos propios: los niños y niñas del laboratorio son autores de 956 registros botánicos de su territorio — trabajo que llegó a la final de los Premios Verdes 2026 en Cuenca, Ecuador. No es ciencia “para” la comunidad: es ciencia hecha por ella.

¿Quieres sembrar con nosotros?

Tu conocimiento, tu tiempo o los elementos que apoyen nuestras huertas se convierten en oportunidades reales para las comunidades rurales de Pijao.